Nuestros humildes pies, a los que apenas solemos prestar atención cuando los tenemos doloridos tras estar muchas horas de un lado para otro, esconden un secreto milenario. Un prodigioso remedio que hunde sus raíces en las remotas civilizaciones egipcia, china, inca y de los indios ‘cherokee’ de Carolina del Norte. Estas culturas ancestrales ya conocían la terapia de la Reflexología podal, que consiste en estimular puntos del pie para conseguir un efecto benéfico sobre otras partes del cuerpo.
Los pies hablan. Sólo hay que saber escucharles. A eso precisamente se dedica el Curso de Reflexología podal-manual de la Escuela Quirosoma: a enseñarte a escuchar a los pies, para que te cuente cómo prevenir y equilibrar el cuerpo. Se trata de un curso de 60 horas que se imparte en dos tipos de grupos: los de cuatro meses y los intensivos de dos meses, abiertos durante todo el año académico.
Los Cherokees, desde hace siglos, han dado gran importancia a los pies para mantener un equilibrio físico, mental y espiritual. Masajearlos forma parte de una ceremonia sagrada, pues creen que los pies son nuestro contacto con la tierra y con las energías que fluyen a través de ella y además, por medio de ellos, el espíritu está vinculado con el universo. Esta tribu de indios aborígenes norteamericanos llama "doncella de la luna" a la mujer que, desde su juventud, demuestra tener talento o instinto natural para la curación.
Ya en Centroeuropa, en el siglo XVI, se pueden encontrar manuscritos con referencias a este tipo de terápia como el del Dr. Ball de Leipzig.
La reflexología moderna nace esencialmente de los trabajos de principios del siglo XX llevados a cabo por dos americanos, los doctores William Fitzgerald y Eunice Ingham. Fue Fitzgerald quien propuso inicialmente la teoría de que el cuerpo humano se halla atravesado, en sentido longitudinal, por diez meridianos, que lo dividen en otras tantas zonas, cada una de ellas ocupada por determinados órganos cuyo “reflejo” se encuentra en áreas perfectamente definidas de los pies y de las manos. Fitzgerald comenzó estas investigaciones en 1913 siendo medico Jefe del departamento de otorrinolaringología del St. Francis Hospital de Connecticut (EE.UU.) y las publico junto con el Dr. E.F.Bowers en 1917 en un libro titulado Zone Therapie (Zona terapia).
Otro médico, Dr. Joseph Shelby Riley que desarrollaba esta práctica hizo los diagramas y detalló los dibujos y la localización de los puntos reflejos en los pies. El Dr. Riley entabló conversación con Eunice Ingham, una masajista americana que, sería la creadora de la terapia reflexológica tal y como hoy la conocemos. Los resultados no pudieron ser más halagüeños puesto que los enfermos, en los que aplicaba sus conocimientos manifestaron unas reacciones óptimas en cuanto a reducción del dolor, mejora de movilidad y recuperación natural.Esto no ha sido comprobado ni posee estudios que avalen su resultado, pudiendo deberse los resultados al efecto placebo entro otras muchas más hipótesísEunice Ingham abandonó su trabajo en el hospital para dedicarse por completo a la reflexología. Profundizó en su estudio escribiendo varios libros, entre ellos "Historias que los pies podrían contar", y confeccionó el primer mapa reflexológico con las correspondencias entre los órganos y entrañas con las distintas zonas plantares. Eunice es considerada como la madre de la reflexología moderna.