La mayoría de las personas con deficiencias auditivas experimenta mayores dificultades en la audición de sonidos de alta frecuencia –sonidos agudos- que en los sonidos de baja frecuencia. En muchos casos, aunque intentemos amplificar la audición de las altas frecuencias, como los restos auditivos en esa zona son tan escasos no podemos obtener la ganancia suficiente para lograr la audibilidad necesaria para que el habla sea inteligible. Frecuentemente la ganancia se ve limitada por la realimentación acústica que produce los molestos pitidos y en otros porque el excesivo nivel de sonido produce molestias. Además, incluso cuando podamos hacer audibles esos sonidos, aún es posible que la persona no sea capaz de reconocerlos. Esto se debe a que las células del oído responsables de recibir esos sonidos están dañadas.
Los problemas en la discriminación de los sonidos agudos traen consecuencias en la comprensión de la palabra porque la mayoría de los sonidos esenciales para la inteligibilidad se encuentran en la banda de frecuencias agudas –a partir de 2000 Hz-.
Por ejemplo el sonido de la /s/ tiene mucha energía acústica en la frecuencia 8000 Hz. Para los niños que están aprendiendo el lenguaje es esencial oír los sonidos de todos los fonemas –vocales y consonantes- e identificarlos con el menor esfuerzo. Pero, además de ser fundamental para el desarrollo del lenguaje, la audición de las altas frecuencias también permite disfrutar de algunos sonidos agudos valiosos que mejoran la calidad de la experiencia auditiva, por ejemplo el canto de los pájaros, y son útiles en la vida diaria como el ruido de alarmas y timbres.
Para hacer audibles los sonidos agudos desde hace varios años se han desarrollado distintos sistemas que permitían hacer un cambio de frecuencias. La mayoría de los intentos realizados en el pasado se definen como “transposición de frecuencias”. Estos desarrollos no obtuvieron el éxito esperado ya que los usuarios referían percibir distorsión en los sonidos.
Actualmente los audioprotesistas contamos con una nueva tecnología en audífonos, conocida como “Compresión Frecuencial No Lineal”. Esta tecnología nos permite, a partir del conocimiento de la configuración de la audiometría, aplicar la compresión más adecuada para hacer audibles e inteligibles los sonidos agudos. Básicamente lo que hacemos es comprimir una gama de altas frecuencia en un rango más reducido, a partir de una frecuencia de corte seleccionada. De esta manera es posible desplazar los sonidos comprimidos a una zona de frecuencias adyacente, que se procesan en una parte del oído que no se encuentra dañada o que está menos dañada. Esto mejora la percepción de los sonidos agudos. Analogía gráfica de la Compresión Frecuencial No Lineal donde los sonidos que quedan fuera del rango auditivo –hombrecito gris- son comprimidos y desplazados a una zona adyacente.
Esta tecnología tiene numerosas ventajas:
-Aumento de la detección, distinción y reconocimiento de sonidos
-Mejora significativa en la entonación y la calidad de la voz en general-Mejora en la audición de sonidos verbales agudos y en la comprensión verbal
-Reducción de la realimentación
–pitidos
-Su eficacia para pérdidas auditivas de grado moderado a severo/profundo ha sido comprobada por numerosas investigaciones, tanto en niños como en adultos.
Actualmente se encuentra disponible en audífonos de gama media y alta y las experiencias de los usuarios son muy positivas, sobre todo en la población infantil.
Existen modelos especialmente diseñados para niños donde además de esta prestación contamos con la posibilidad de adaptar un sistema de FM integrado en el audífono y la ventaja de una carcasa resistente al agua. Mayte Ariño CaballerAudioprotesista