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Cranberry contra la cistitis
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Un consenso multidisciplinar y dos nuevos estudios recomiendan cranberry como tratamiento profiláctico de las infecciones urinarias.

Cada año se producen más de 4 millones de episodios de cistitis en nuestro país y gran parte de ellos podrían evitarse con el consumo de preparados de cranberry, según coinciden todos los consensos científicos nacionales e internacionales publicados hasta ahora y que  han refrendado dos recientes investigaciones publicadas en las revistas Urology y BMC Infectious Diseases, esta última con participación española. La última revisión de estudios que se define en este sentido  ha sido un Libro Blanco avalado por la Sociedad Iberoamericana de Neuro-urología y Uroginecología y la Sociedad Española de Farmacia Comunitaria, que ha contado con la participación de urólogos, ginecólogos farmacólogos, farmacéuticos y microbiólogos. 

“La amplia evidencia científica de la que disponemos avala la eficacia del cranberry en la prevención y el tratamiento de las infecciones urinarias, en especial la cistitis, que supone el 90 % de las mismas”, destaca el doctor Javier Haya, jefe del Servicio de Ginecología del Hospital General de Ciudad Real y presidente de la Sociedad Española de Ginecología Fitoterápica (SEGIF), que elaboró el consenso anterior sobre la eficacia de este fruto rojo, y que contó con la participación de la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO), la Asociación Española para el Estudio de la Menopausia (AEEM) y la Sociedad Española de Medicina General (SEMERGEN). 

Un 7 % de la población adulta ha sufrido un episodio de cistitis en el último año y el 83 % de la población estaría dispuesta a tratarla con una alternativa natural de dispensación farmacéutica, como el cranberry, en lugar de un antibiótico según una encuesta del Centro de Investigación sobre Fitoterapia (INFITO). 

Las propiedades del cranberry contra la cistitis se atribuyen a las proantocianidinas (PAC), o taninos condensados, que impiden la adhesión de las bacterias, explica la doctora Concha Navarro, catedrática de Farmacología de la Universidad de Granada y presidenta de INFITO. “Las bacterias responsables de las infecciones del aparato urinario para actuar tienen que fijarse en primer lugar sobre el epitelio de las vías urinarias. El cranberry actúa precisamente evitando que esas bacterias se fijen en ese epitelio y, por lo tanto, interfiriendo en  el proceso infeccioso”. 

Las infecciones del tracto urinario representan entre un 5 y un 10 % de las consultas de Atención Primaria, el 30 % de las de urología y miles de ingresos en urgencias, según se recoge en el citado Libro Blanco. La mitad de mujeres sufrirá al menos un episodio sintomático de cistitis en su vida y una cuarta parte de ellas presentará infecciones urinarias recurrentes. En España, tan sólo en mujeres de entre 20 y 44 años se producen más de 3,5 millones de episodios anuales de cistitis aguda. 

El uso de preparados de cranberry, de dispensación en farmacias, podría reducir en un 50% el riesgo de una nueva infección, según algunas investigaciones. Debe tomarse“30 días seguidos para conseguir que E. coli no vuelva a repoblar el tracto urinario” y repetir la toma “por lo menos tres o cuatro meses al año. Incluso hay quien preconiza el uso de una cápsula de por vida”, se indica en el reciente consenso español. En cuanto a la dosis, “de varios estudios se concluye que la dosis óptima aconsejable es que al día se ingieran por lo menos 36 mg de PAC y que la mejor pauta de administración sería darlo en dos tomas para garantizar una actuación uniforme”. Esta dosis es también recomendada por  la Agencia Francesa de Seguridad Alimentaria. 

A diferencia de los antibióticos, el cranberry “está exento de efectos secundarios de consideración y puede tomarse durante periodos prolongados, tanto para la prevención como para el tratamiento, en combinación o no con los antibióticos”, comenta Teresa Ortega, profesora de Farmacología de la Universidad Complutense, de Madrid, y vicepresidenta de INFITO. Incluso puede utilizarse en el embarazo, como recoge el Libro Blanco: “parece ser útil como agente terapéutico para la prevención de las infecciones del tracto urinario en mujeres gestantes o lactantes”. El pasado mes de abril, la revista BMC Infectious Diseases publicó los resultados de un ensayo clínico multicéntrico doble ciego con la participación hospitales de diferentes países, incluyendo la Fundación Puigvert, de Barcelona, que indican que el cranberry reduce “significativamente” la adhesión y virulencia de las bacterias en el tracto urinario”. En el mismo mes, la prestigiosa revista Urology editó un estudio de la Universidad de Winthrop (en Nueva York) en el que se concluye que cranberry, en mujeres pre y posmenopáusicas muestra “eficacia en la reducción de incidencia de infecciones del tracto urinario recurrentes (ITUr) y aumento de calidad de vida. Con esta evidencia, la suplementación podría ser beneficiosa en la prevención de ITUr en esta población”. 

Como recoge el Libro Blanco, un 1 % de los niños y un 3 % de las niñas presentan infecciones urinarias sintomáticas en los primeros 10 años, aunque con la edad aumenta la proporción de mujeres. Así, entre los 20 y 45 años son 30 veces más frecuentes que en el varón. Están favorecidas por las relaciones sexuales y la alteración de la flora vaginal y uretral por uso de anticonceptivos. Aunque la prevalencia de las infecciones urinarias es similar en mujeres embarazadas que en el resto, causan más síntomas y tienen mayor riesgo de pielonefritis. Tras la menopausia también aumenta el riesgo debido a la disminución de estrógenos y al prolapso vesical o uterino. En hombres menores de 50 años la infecciones urinarias no son frecuentes, salvo en homosexuales y hombres que hayan mantenido relaciones sexuales con mujeres con altas concentraciones de gérmenes. A partir de los 65 años aumentan las infecciones por causa prostática. 

Infito y Segif