En algunos casos aparecen mareos, sangrado por la nariz o dolores de cabeza, pero la mayoría de los afectados no manifiestan síntomas. Si la hipertensión no se trata, pueden producirse alteraciones graves tales como un infarto de miocardio o una trombosis cerebral, que pueden ser evitadas si controlamos la tensión arterial adecuadamente, de ahí que a esta patología se la conozca como “el asesino silencioso”.
Controlar la tensión arterial periódicamente, es la única manera de detectar la hipertensión en sus inicios. Cada vez que nos la toman, nos dan dos cifras, ¿pero sabemos qué significan estos números?
El primero corresponde a la presión sistólica (aquella que se produce en las arterias cuando late el corazón) y el segundo a la presión diastólica (que es la que se registra en las arterias cuando el corazón descansa, entre latidos). Cuando la presión se encuentra por encima del límite normal (140/80 mm de Hg en los adultos) hablamos de hipertensión arterial.
Las primeras consecuencias de la hipertensión las sufren las arterias, que a medida que soportan una presión arterial alta de forma continua, se endurecen, se hacen más gruesas y se dificulta el paso de la sangre a través de ellas. Esto se conoce con el nombre de arterosclerosis.
La hipertensión no puede curarse en la mayoría de los casos, pero puede ser controlada. Para bajar la presión y mantenerla estable, debe seguirse un tratamiento regular de por vida. Las pastillas son sólo parte del tratamiento de la hipertensión, ya que el médico también suele recomendar una dieta para perder peso y medidas como no abusar del consumo de sal y hacer ejercicio con regularidad.
Consejos para el paciente con hipertensión:
· Reduce el peso corporal si tienes sobrepeso.
· Reduce el consumo de sal: consume menos productos preparados y en conserva, y no emplees demasiada sal en la preparación de las comidas. No obstante, existen pacientes que no responden a la restricción salina.
· Reduce la ingesta de alcohol.
· Realiza ejercicio físico, preferentemente pasear, correr moderadamente, nadar o ir en bicicleta, de 30 a 45 minutos, un mínimo de 3 veces por semana.
· Reduce el consumo de café y no consumas más de 2-3 cafés al día.
· Consume alimentos ricos en potasio, como legumbres, frutas y verduras.
· Abandona el hábito de fumar.
· Sigue una dieta rica en ácidos grasos poliinsaturados y pobre en grasas saturadas.
· Además de las medidas recomendadas, el hipertenso dispone de una amplia variedad de fármacos que le permiten controlar la enfermedad. El tratamiento debe estar siempre bajo control médico y ser individualizado. Para la elección del fármaco, hay que tener en cuenta factores como la edad, el sexo del paciente, el grado de hipertensión y la presencia de otros trastornos como diabetes o valores elevados de colesterol.