psicología                                                                                        Dra. Silvia Navarro Ferragud
La depresión infantil y juvenil
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Las investigaciones han demostrado que la terapia cognitiva es la superior en el tratamiento  de la depresión a otras muchas formas de psicoterapia. La palabra “cognitiva” se refiere simplemente al mundo de pensar y de sentir que una persona tiene en un determinado momento.

En la sociedad actual no sólo los adultos se deprimen. Los niños y los adolescentes también pueden sufrir esta enfermedad, que interfiere en la habilidad de funcionar correctamente. El diagnóstico y un tratamiento temprano son fundamentales para acabar con la depresión.

Los estudios científicos indican que aproximadamente el 5% de los niños y adolescentes de la población sufre depresión en algún momento. Los niños que viven situaciones de mucha tensión,  pasan por la pérdida de alguien cercano, presentan desórdenes de atención, de aprendizaje o de conducta corren mayor riesgo de sufrir una depresión.

El comportamiento de los niños y adolescentes deprimidos es muy diferente al comportamiento que sufren los adultos deprimidos. Suele manifestarse como un comportamiento irritable, exageración de las quejas somáticas y conducta de ira.

A continuación se presenta una serie de síntomas de depresión que los padres deben de observar en el hijo y si se mantienen se  recomienda buscar ayuda tan pronto como sea posible:

  • Tristeza persistente, lloriqueo y llanto profuso.
  • Desesperanza.
  • Pérdida de interés por sus actividades favoritas.
  • Incapacidad para disfrutar de sus actividades favoritas.
  • Aburrimiento persistente y falta de energía.
  • Aislamiento social y comunicación pobre.
  • Baja autoestima y culpabilidad.
  • Sensibilidad extrema hacia el rechazo y el fracaso.
  • Aumento en la dificultad de relacionarse u hostilidad.
  • Dificultad en sus relaciones.
  • Quejas frecuentes de enfermedades físicas, como dolor de cabeza o de estómago.
  • Ausencias frecuentes en la escuela y deterioro en los estudios.
  • Concentración pobre.
  • Cambios notables en los patrones de comer y de dormir.
  • Hablar de o tratar de escaparse de casa.
  • Pensamientos o expresiones suicidas o comportamiento autodestructivo.

Si se da cuenta de que su hijo anteriormente jugaba a menudo con sus amigos, ahora empieza a pasar la mayor parte del tiempo solo y  carece de interés por todas ellas. Busque ayuda.

Los padres deben saber que tanto los niños como los  adolescentes deprimidos pueden desear estar muertos e incluso hablar de suicidio. Los adolescentes deprimidos pueden abusar del alcohol o de otras drogas tratando de sentirse mejor. Los niños y adolescentes que se portan mal en casa y en la escuela pueden estar sufriendo una depresión sin que nadie se dé cuenta. Pregúntele directamente, algunas veces admiten estar tristes o  ser infelices.

El diagnóstico y tratamiento temprano de la depresión son esenciales. Se trata de una enfermedad real que requiere ayuda profesional. Un tratamiento comprensivo a menudo incluye ambas terapias, individual y familiar.

Dra. Silvia Navarro