Las alergias se han convertido en una enfermedad de carácter epidémico, ya se calcula en más del 25% de la pobl.ación que la sufren de forma continua o periódica. Y cada vez baja más la edad en la que se contrae.
Su origen emocional parece que nadie lo discute, aunque fisicamente es una reacción desproporcionada del sistema inmunológico a una sustancia (alérgeno: Pelos, polvo, polen, gluten, lactosa, etc.) que no supone ninguna amenaza para nuestro organismo, pero que simbólicamente representa algo que rechazamos.
El alérgico no puede aceptar lo que simboliza para él la sustancia alergena pero conscientemente no puede rechazarlo, por lo que pasa el conflicto al cuerpo. El ejemplo del polen nos servirá para entenderlo: El alérgico rechaza lo que su pone el amor, la sexualidad, la fertilidad (conceptos totalmente ligados al polen y a la primavera) pero no puede hacerlo conscientemente, no puede decir que la sexualidad es impura, el amor una amenza, y la fertilidad una compromiso de entrega al que no está dispuesto; por lo tanto pasa el conflicto al cuerpo y lucha contra el símbolo (el polen).
Esto se resuelve cuando el alérgico se acepta a sí mismo y al mundo como son y deja de tener miedo. No es tarea facíl pero solo cuando se consigue en mayor o menor medida van remitiendo los síntomas y el alérgico queda libre para poder disfrutar la vida en el aspecto en que la temía.
Existen diferentes situaciones en las que podamos demostrar que el desencadenante de la reacción alérgica es la mente: En los episodios sicóticos desaparecen totalmente las alergias, en estado de narcosis también, bajo hipnósis si se le da la orden también. En todas estas situaciones en presencia del alergeno no se produce ninguna reacción. En la terapia se evidencia más como al resolver el conflicto de autorechazo agresivo a lo que supone vida dentro del alérgico desaparecen la reacción del sistema inmunológico al alergeno.
Otro aspecto de esta enfermedad es la descarga de agresividad realizada a través del control autoritario del medio, su entorno, para evitarle cualquier contacto con su alergeno. Por lo tanto el alérgico es una persona agresiva que necesita aprender a respetarse, respetar y resolver conflictos de forma no violenta.