psicología                                                                                        Dra. Silvia Navarro Ferragud
La disconformidad del adolescente
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La adolescencia es la etapa en la que se experimenta la búsqueda de la propia imagen o identidad. El adolescente encamina todos sus esfuerzos a superar un sentimiento de difusión de la identidad,   entendida como una duda respecto a “quién soy”.

Los primeros cambios que notan los padres son que sus hijos dejan de hablarles, se mantienen distantes, poco cariñosos,  prefieren estar con sus amigos, en casa se encierran en su habitación, se enfadan  si se les molesta. Ante esta situación los padres se sienten confusos. El adolescente todo lo juzga, lo desaprueba o lo rechaza, pero esta capacidad crítica pone de manifiesto que su inteligencia se está instituyendo adecuadamente.

Las riñas y los conflictos entre padre e hijos pueden verse complicadas por los numerosos cambios del humor que muestra el adolescente. Sufre cambios hormonales que influyen en su estado de ánimo. Estos altibajos de humor, asimismo confunden al propio adolescente que expresa su incomprensión, le surge la pregunta de  por qué se siente así.

El adolescente tiene una visión crítica de todo lo que le rodea y una clave en esta etapa es el deseo de experimentar nuevas sensaciones, se cree protegido ante cualquier riesgo. Se ha llamado la “la fábula personal del adolescente”. En realidad presenta falta de seguridad y un sentimiento de invulnerabilidad.

Presenta gran admiración por el modelo ideal,  admiran a sus fans por su apariencia física, y  por  sus logros personales. Los  adolescentes ambicionan llegar a ser como ellos cuando sean adultos.

Los padres  deben dejar de controlarles, sin dejar de mantener una vigilancia continúa para que no se extralimiten. Lo que se considera importante para promover la prevención.

Para conseguir esa prevención, es importante que los padres estén informados para dar respuesta a las curiosidades de sus hijos:

 

-   Dosificar la información y adaptarla a su edad.

-   Potenciar las actitudes, los valores y los estilos de vida saludables.

-   Dar al hijo un ejemplo visible de autocontrol.

-   Participar y potenciar la red social de su hijo.

-   Adaptarse a las necesidades y características del mismo.

-   Interesarse por su desarrollo integral para conocerlo y orientarlo, sin limitarse a prohibir o permitir comportamientos, negociar, llegando acuerdos y favoreciendo su autoestima.

-   Interesarse por cómo ocupan su tiempo libre y mostrar interés por conocer a los amigos.

-   Seguir unas normas éticas, con capacidad de razonar sin imponerlas con rigidez o manipulación.

-   Favorecer un clima familiar de apoyo, comunicación y afecto.

 

Si después de intentarlo durante un tiempo estos consejos no dan resultado y se complican las relaciones con el adolescente, hay que acudir a la consulta psicológica donde se dará una orientación terapéutica familiar. Al mismo tiempo, resulta muy eficaz mejorar la habilidad social del adolescente y optimizar su autoestima en las terapias individuales que ofrecen los psicólogos clínicos.

Dra. Silvia Navarro Ferragud