osteopatía                                                                                        Sanea
Dolor de cabeza
                  466  visitas
 

Un 11% de la población sufre dolor de cabeza de tipo migrañoso y demandan una atención farmacológica y clínica, pues una vez instalado el cuadro muchos pacientes quedan en una incapacidad temporal y toda su vida productiva prácticamente entra en receso.

En la actualidad, con el crecimiento de las terapias alternativas, se han ido generando otros enfoques que respetando la fisiopatología de la enfermedad consideran diversos elementos que dispararían las crisis migrañosas tales como: El estrés, bloqueos biomecánicos craneocervicales que condicionan una alteración en la tensión de las arterias craneales y extra craneales, y situaciones somato emocionales que hacen de este padecimiento una forma muy personal y particular de decir con el lenguaje del cuerpo: “ya no aguanto más, estoy estallando”.

La osteopatía junto con la neuroestimulación interactiva inteligente pueden ayudar en este padecimiento proporcionando los medios necesarios para la relajación de los músculos cervicales y craneales, disminuyendo la presión intracraneal, facilitando la transmisión nerviosa y predisponiendo al cuerpo un terreno más óptimo para el correcto funcionamiento del sistema vascular, nervioso y una mejora en la circulación del líquido cefalorraquídeo, con lo que se consigue una mejora de la sintomatología al trabajar todo el conjunto de una forma más libre de presión y mas en armonía.

Hay que tener en cuenta algunas otras causas que pueden desencadenar un ataque de migraña como pueden ser: Reacciones alérgicas, luces brillantes, ruidos altos y ciertos olores o perfumes, estrés físico ó emocional, cambios en los patrones del sueño, habito de fumar o exposición al humo del tabaco, saltarse las comidas, alcohol o exceso de cafeína, fluctuaciones en los ciclos menstruales, uso de píldoras anticonceptivas, alimentos que contengan tiramina (pescado ahumado, vino rojo, queso añejo, hígados de pollo, higos, algunas legumbres) nitratos (tocino, salami perritos calientes), chocolates, mantequilla de maní,  nueces, frutas cítricas, aguacate, cebollas, productos lácteos, fermentados o encurtidos, glutamato monosódico (potenciador del sabor). Por lo que antes de cualquier tratamiento el médico especialista ha de determinar el origen.

Diego Giménez